9 de enero de 2013

Entrevista a Eva Ayllón



Entrevista a Eva Ayllón (2000)*

Falta media hora para que el espectáculo empiece. El público continúa llegando: turistas de diversos países, peruanos que radican en el exterior y limeños nostálgicos acompañados por sus parejas. Eva Ayllón (Lima, 1956), la gran intérprete de música criolla y afroperuana, llega puntual a la peña en que me ha citado, donde cada viernes y sábado de este mes ofrece recitales.
Después de los saludos, Eva me invita a pasar a su camerino, me dice que está muy contenta con la inauguración de su página web e iniciamos la conversación.
Eva, alguna vez confesaste que «Muñeca rota», composición de Serafina Quinteras, es un vals que parece haber sido escrito para ti. ¿Por qué te identificas tanto con esta canción?
—Mi abuelita decía que yo era su muñequita rota. Por eso quiero mucho esa canción, porque fue un tema que ella escogió. Trata sobre una muchacha muy sufrida. Cuando era pequeña no tenía nada que ver conmigo. Luego me enamoré, sufrí mi primera decepción y me identifiqué con la letra.
Una de tus interpretaciones más celebradas es «Que somos amantes» (1982), de José Escajadillo. Lo anecdótico es que participaste en un concurso con ese tema y no ocupaste el primer lugar. ¿Cuál es la importancia de esta canción en tu carrera profesional?
—Este vals nació, a fines de la década de 1970, a raíz del Festival de Ancón. La canción es extraordinaria por su letra y música. Hace dos décadas que la interpreto y me ha dado muchas satisfacciones. El público la reclama siempre. Algo parecido ocurrió con «Enamorada de estar aquí», con la que participé en otro concurso, y ni siquiera quedé en el segundo puesto. No obstante, es una de mis canciones más escuchadas. En el ámbito latinoamericano es muy conocida.
El tema de música negra más reclamado de tu repertorio es sin duda el landó «Ruperta» (1979), de Ángel Aníbal Rosado. A ti te llaman «La Reina del Landó». ¿Te molesta que solo se te reconozca en este género, pues también interpretas vals?
—No, no me molesta. Sucede que hace mucho tiempo dejé de ser «La Reina del Landó». Solo soy Eva Ayllón. Aunque reconozco que «Ruperta» me trae los recuerdos más queridos, porque con ese tema empezó mi popularidad. Otras canciones de este género muy reclamadas de mi repertorio son «Toro mata», «No, Valentín» y «Taita Guarangüito».
Felipe Pinglo Alva, considerado el máximo compositor criollo, tiene temas en los que retrata la sociedad de su época: «El plebeyo», «La oración del labriego» y «Jacobo, el leñador». ¿A ti te interesan las letras comprometidas, que traten de la pobreza o la crisis política? ¿Por qué?
—No me atraen la política ni las canciones con contenido político. Sin embargo, admiro a Mercedes Sosa, Pablo Milanés y Silvio Rodríguez. Lo que me atrae de ellos es la melodía. Al final me doy cuenta de que sus letras tienen contenido político. «El plebeyo» lo interpreto porque me agrada. Es una de las canciones que abren mi espectáculo fuera del país.
«Fina estampa», «José Antonio» y «Cardo o ceniza» son algunas de las composiciones más conocidas de Chabuca Granda. Tú has interpretado estos valses, sin embargo dices que las letras de esta compositora son difíciles, de un lenguaje de clase media para arriba y que a tu público no le atraen mucho.
—Chabuca era de ese nivel. La estructura de los temas y las palabras que ella emplea son difíciles. Sin embargo, no son imposibles de interpretar. A mediados de la década de 1990 hice una versión en pop de «Cardo o ceniza». Fue una fusión que no tuvo un efecto muy satisfactorio. A mi público no le gustó mucho. Así que la dejé y volví a lo acústico.
En esencia, eres una extraordinaria intérprete, aunque también has compuesto unos temas. ¿Por qué no continúas creando? ¿Aceptas que serías una artista más completa si compusieras tus propias canciones?
—No, me siento completa como intérprete. Es cierto que he puesto la música en «Landó de la vida y yo» y un poco de letra a «Zombeca», tema que hice con Jean Pierre Magnet, pero ahí nomás quedó mi carrera de compositora. No es difícil. Lo que temo es plagiar, sin querer, alguno de los tantos temas que canto.
Para algunos, la música criolla es ideal para escucharla en el almuerzo. ¿Compartes esta opinión?
—No. Es ideal también para escucharla después de una fiesta. He visto adolescentes que después de bailar salsa y techno terminan la fiesta con festejo.
Has anunciado tu retiro cuando cumplas 50 años de edad. ¿Por qué has tomado una decisión tan radical? ¿Qué piensas hacer luego de sobrepasar esa edad? ¿Dejarás definitivamente la música?
—Lo haría en caso de que me sienta acabada. En definitiva, quiero desterrar la palabra ‘retiro’. Tal vez deje de bailar, porque una mujer de más de 50 años no puede mover bien las caderas. En ese caso, interpretaría canciones un poco más melódicas. Nací para cantar y me encantaría morir sin dejar de hacerlo.


* Publicado como «Quiero desterrar la palabra ‘retiro’», en el diario El Peruano, Lima, 19 de diciembre de 2000, página 27.

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