9 de enero de 2013

Entrevista a Pedro Suárez-Vértiz


Entrevista a Pedro Suárez-Vértiz (2000)*

Tras una reciente presentación en El Salvador, Pedro Suárez-Vértiz, el rockero peruano más popular, prepara una nueva visita a Centroamérica: Panamá lo espera a fines de este mes para una serie de conciertos.
Hace pocos días, el músico de 31 años participó en la conferencia de prensa del grupo Red Zafiro (integrado por estudiantes de la Universidad de Lima), del cual es productor. Precisamente, en esta casa de estudios, su alma máter, encontramos al cantautor, quien accedió amablemente a una entrevista en la que hace un recuento de sus éxitos y habla de sus proyectos.
Cuando algunas exitosas agrupaciones se separan, la gente reclama su retorno. Hace algunos días, la banda argentina Sui Generis grabó un disco después de varias décadas de alejamiento. ¿Sucederá lo mismo con Arena Hash, grupo al que perteneciste y que se desintegró en 1993?
—Siempre está abierta la posibilidad de que toquemos juntos otra vez. La gente recuerda esta banda con mucho cariño.
¿Fue incómodo seguir tus estudios de Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Lima después de alcanzar la fama con Arena Hash?
—Sí, pero necesitaba estudiar.
¿Querías ser periodista?
—Solo deseaba estudiar para saber más del mundo, tener una visión más amplia de las cosas.
¿Padeciste depresiones después de la separación del grupo?
—No. Por fortuna, no tuve depresiones.
Vimos tus videos musicales en HTV, en especial el tema «Me estoy enamorando» (1996), pero no así en MTV. ¿Es muy difícil transmitirlos en este canal?
—Es necesario lograr ventas muy grandes en Argentina y México para estar en MTV. Todavía no lo consigo.
¿Tienes interés en fusionar rock con huaino y música negra como lo experimentó Miki González?
—Mi idea de hacer fusión es muy clara. Estoy en eso. Sigo en el intento. Es un deber que tengo con el país.
1993, 1996 y 1999. Cada tres años sacas un álbum en solitario. ¿Sucederá lo mismo con el cuarto?
—Es muy probable. El tiempo de desarrollo de cada disco es bastante largo.
Tu padre y tu abuelo cultivaron la pintura, ¿también a ti te atrae este arte?
—No practico con mucho afán, pero sí pinto algo. Recientemente he visitado la exposición de Paul McCartney en Liverpool. Otro músico que también pinta es Ron Wood, de los Rolling Stones.
Es evidente que el Perú no es un país mayoritariamente rockero. Los discos más vendidos aquí, por ejemplo, son del género chicha y en la actualidad predomina la tecnocumbia en el gusto popular. ¿Qué piensas de este fenómeno?
—Es un fenómeno innegable del que hay mucho por aprender. Es la voz del pueblo.
El proyecto que hoy te ha traído a tu casa de estudios es curioso: ser productor de Red Zafiro, grupo de rock integrado por estudiantes de la Universidad de Lima y cuyo primer disco contiene cuatro composiciones tuyas. ¿Tienes otros trabajos por encargo?
—No fue por encargo, sino porque tuve el deseo de hacerlo. Si incluí algunos temas míos, se debió a que tenía que balancear el disco un poquito.
¿Te animarías a grabar algún cover?
—A veces toco algo de los Beatles, pero no es común que lo haga. Cuando ejecuto un cover en los conciertos, se me baja el show.
Tu más cercano competidor en el pop en el Perú es Christian Meier, exintegrante de Arena Hash y a quien le ha ido bastante bien como actor de telenovelas. ¿Te resistes a probar suerte en la actuación?
—No me resisto. Lo que ocurre es que no me provoca todavía.
¿No te abriría más las puertas en el exterior?
—Me interesa por la publicidad, pero creo que todavía no es el momento.
La sencillez de tus letras ha recibido críticas, no obstante ser pegajosas por los estribillos. ¿Cambiarán tus siguientes composiciones?
—Estoy muy contento con mis letras. Para mí son bastante interesantes. Además, dentro y fuera del Perú son muy halagadas y no las cambiaré solo porque a alguien le provoque.

(Se cumplió el tiempo concedido. El artista debe atender a otros reporteros. Le agradezco y nos despedimos con un apretón de manos).



* Publicado como «Tengo un deber con el país», en el diario El Peruano, Lima, 14 de noviembre de 2000, página 27.

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