2 de diciembre de 2015

Comentario 4: La insoportable levedad del ser (1984) | Milan Kundera

El problema del ser

Edición checa.

La insoportable levedad del ser (Nesnesitelná lehkost bytí, 1984), novela del checo Milan Kundera, reflexiona acerca de la existencia humana, mediante dos estupendas historias de amor, en un difícil contexto histórico.
Mujeriego, divorciado y con un hijo al que no ve, Tomás era un cirujano reputado cuando conoció a Teresa. Había llegado a su ciudad para atender a un paciente y se había alojado precisamente en el hotel donde ella trabajaba de camarera. Esa tarde hablaron poco.
Diez días después, no obstante, ella visitó Praga e hizo el amor con el cirujano. Pasaron una semana juntos hasta que ella regresó a su pequeña ciudad. La novela empieza cuando Tomás duda, al pie de su ventana, en pedirle a Teresa que viva con él. Sin esperarlo, al día siguiente, ella llega con una pesada maleta decidida a quedarse. El médico, quien empezaba a amarla, acepta extrañado, pues su norma era tener mujeres de paso.
Teresa consigue empleo en el laboratorio fotográfico de un semanario gracias a Sabina, hermosa pintora y amante de Tomás. En poco tiempo, asciende a reportera gráfica de la revista. Cierto día, motivada por los celos justificados, intentó suicidarse. Para mitigar sus sufrimientos, Tomás se casó con ella y le obsequió una perrita, a la que llamaron Karenin, en recuerdo del burlado marido de la protagonista de Ana Karenina (Анна Каренина, 1877), novela del ruso León Tolstói. Era 1968.
Aquel año, Alexander Dubček, nuevo secretario general del Partido Comunista Checoslovaco, adoptó reformas para su país con el fin de crear un socialismo más humano. Pero este movimiento democrático, conocido como la Primavera de Praga, fue reprimido por las fuerzas del Pacto de Varsovia, encabezadas por la Unión Soviética, que invadieron el país y detuvieron a los líderes del gobierno.

Ediciones en italiano, inglés, alemán y castellano.

Los jerarcas del Kremlin explicaron que los tanques soviéticos habían llegado a Praga para defender las conquistas del socialismo y combatir la contrarrevolución. Es decir, para proteger al pueblo. Sin embargo, en esta ciudad se produjeron espontáneas manifestaciones callejeras en apoyo de Dubček.
Presionado por el gobernante soviético Leonid Brezhnev, Dubček frenó sus enmiendas y permitió que acantonaran las tropas invasoras. La reacción de las izquierdas del mundo, en especial de Francia e Italia, fue de repudio.
En los 15 años en que se desarrolla la novela, la política empuja a los personajes a ciudades tan distantes como Zúrich, Bangkok y California. Es revelador lo que Tomás advierte en 1973: la mitad de sus amigos había emigrado de Praga y la mitad del resto había muerto. Fueron años de muchos entierros.

Daniel Day-Lewis (Tomás), Juliette Binoche (Teresa) y Lena Olin (Sabina) en la adaptación de la novela, estrenada en 1988.

En la otra historia de amor (en la primera participan Teresa y Tomás) se encuentran Sabina y Franz. Este es un destacado profesor universitario en Ginebra y un izquierdista que pretende participar en la Gran Marcha, que es el ideal de ir hacia adelante, el camino a la fraternidad, a la justicia y a la felicidad.
«Una novela no es una confesión del autor, sino una investigación sobre lo que es la vida humana dentro de la trampa en que se ha convertido el mundo», reflexiona el narrador anónimo y omnisciente del libro. Esta declaración encierra la filosofía de esta obra. Al narrador, álter ego de Kundera, le preocupa sobre todo el problema del ser. En contraposición de la idea del filósofo alemán Friederich Nietzsche, quien sostiene el eterno retorno de lo mismo, nuestro narrador cree que la vida no se repite, que es insoportablemente leve, leve como una pluma, el polvo que flota o aquello que no existirá.
Como esta vida acontece solo una vez, nunca sabremos cuáles de nuestras decisiones fueron correctas y cuáles, equivocadas. No podemos compararla con una segunda o tercera vida. Por desgracia, el tiempo humano sigue una trayectoria recta. El narrador piensa que la felicidad es el deseo de repetir.
Para dar crédito a estos pensamientos, nos ofrece dos historias de amor que se entrelazan en medio de un régimen de terror. Régimen que persigue masivamente a los intelectuales disidentes para expulsarlos de sus puestos y condenarlos a oficios menores, como porteros de hotel o limpiadores de ventanas.
El narrador asegura que sería estúpido que tratase de convencer al lector de que sus personajes están realmente vivos. Derribando todo pudor, explica cómo nacieron. Afirma, además, que estos tienen algo de él, que son sus posibilidades irrealizadas.
Aparece cuando le da la gana, entre paréntesis o en párrafos íntegros, para comentar el comportamiento de sus personajes o reflexionar sobre el problema del ser. Le busca un significado a todo. No se esconde, sobresale con frases como «ya he dicho en la primera parte», «debo ser más preciso» o «podemos preguntarnos». A veces vuelve a contar parte del argumento. Incluso adelanta, en la tercera de las siete partes que tiene la novela, en qué terminarán Tomás y Teresa.
La irreconciliable dualidad del cuerpo y del alma, la coincidencia, la coquetería, la culpa y las características del mujeriego son otros temas sobre los que reflexiona. Algunas de sus observaciones resultan risueñas. Por ejemplo: si el hombre fue creado a semejanza de Dios, este debe tener tripas y defecar. «La mierda es un problema teológico más complejo que el mal», concluye. Lo menos que se puede decir de esta novela existencialista es que su gran calidad se repite pocas veces.
  
Milan Kundera (AFP).


La frase:

COQUETERÍA. «¿Qué es la coquetería? Podría decirse que es un comportamiento que pretende poner en conocimiento de otra persona que un acercamiento sexual es posible, de tal modo que esta posibilidad no aparezca nunca como seguridad. Dicho de otro modo: la coquetería es una promesa de coito sin garantía» (La insoportable levedad del ser, Milan Kundera).

No hay comentarios.: