24 de noviembre de 2016

Cuentos completos de Alfredo Bryce Echenique

Alfredo Bryce Echenique.

Dos años antes de alcanzar el reconocimiento unánime por su primera novela, Un mundo para Julius (1970), Alfredo Bryce Echenique publicó el libro de cuentos Huerto cerrado (1968), título sugerido por su amigo y colega Julio Ramón Ribeyro, volumen que obtuvo una mención especial en el concurso Casa de las Américas, de La Habana.


De esta colección sobresale «Con Jimmy en Paracas», que evidencia un estilo propio, un humor y una narración coloquial particulares. El autor ha declarado repetidas veces que esa libertad para escribir frases largas, párrafos en aparente desorden, se lo debe al argentino Julio Cortázar.
Otro estupendo texto es «Yo soy el rey», que transcurre en un prostíbulo de la avenida Colonial, con bolero «chuchumequero» de fondo. Es necesario precisar que, salvo «Dos indios», todos los relatos de este primer libro se ambientan en Lima. En ciertas ocasiones, los personajes escapan a Chosica y Chaclacayo, distritos de la capital peruana a los que van en busca de sol.
El conjunto permite mostrarnos a Manolo, protagonista de estos cuentos, quien estudia en un internado inglés de Chosica, asombrarse al descubrir que un compañero del colegio es homosexual. En otros relatos declara su amor por primera vez a una chica, visita un burdel, desflora —ya universitario— a una ingenua y bella adolescente, conoce a la nueva pareja de su madre, vive en Roma en busca de hermosas actrices italianas, decide volver al Perú por compromiso social y, finalmente, vaga por las calles limeñas enloquecido. Es decir, se observa a este personaje en diversas etapas, desde su infancia hasta la adultez.


Los dos libros de cuentos siguientes Bryce Echenique los perdió en sus diversas mudanzas, por lo que tuvo que reescribirlos. La felicidad ja ja (1974), título que tomó de una canción del argentino Palito Ortega, es de lejos su mejor volumen de relatos. Entre las joyas que ofrece se encuentra «Eisenhower y la Tiqui-tiqui-tín», el monólogo desde un bar de mala muerte de un exestudiante de Derecho que prometía destacar como profesional y que era incapaz de realizar un embargo a un viejo compañero de colegio. Es un inadaptado tanto arriba como abajo, heredero de un nombre que le quedaba grande, hundido en el fracaso social, económico.
A diferencia del relato anterior, en «Baby Schiaffino» hallamos un personaje triunfador en el campo profesional, aunque es un perdedor en el terreno amoroso. Es la historia de Taquito Carrillo, eterno pretendiente de la chica que da título al cuento, una hermosa rubia de ojos verdes. Se cuenta que este joven abrazó a los enamorados de la muchacha por quien se desvivía, conversó con ellos y los vio partir cada noche con el fruto deseado.
De muy diversos temas, el libro exhibe algunos rasgos personales del autor: descendiente de un presidente de la República, pobre profesor de castellano en París (véase «Florence y Nós três»), amante de la buena bebida y de la tauromaquia. La felicidad ja ja le ayudó a Bryce Echenique a superar una fuerte depresión tras el enorme éxito de su primera novela. Es significativo que el título primigenio fue El humorista está triste.


En su siguiente libro, Magdalena peruana y otros cuentos (1986), se acentúa el interés por ambientar relatos en el extranjero. Nueva York y México son algunos escenarios, pero el predilecto es París. Esto es fruto de desarrollar en Europa las tres novelas anteriores a la publicación de este volumen. Un relato parisino es «El breve retorno de Florence este otoño», continuación de «Florence y Nós três», del volumen anterior. También «Una carta a Martín Romaña», que intenta aclarar algunos aspectos de un personaje de La vida exagerada de Martín Romaña (1981).
Uno de los relatos que destaca es «Anorexia y tijerita», que confirma la fijación del autor por finales inesperados, como sucede en los cuentos «Eisenhower y la Tiqui-tiqui-tín» y «Antes de la cita con los Linares», ambos de La felicidad ja ja. La mitomanía reaparece en otro texto valioso, «El Papa Guido Sin Número», tema explorado en «El descubrimiento de América», de Huerto cerrado, y en «Baby Schiaffino».
El relato más valioso del tercer libro es «A veces te quiero mucho siempre», cuyo protagonista —como varios personajes bryceanos— tiene una pareja jovencísima y vive de recuerdos. Aquí se ofrece una historia que sería contada con variantes en «El carísimo asesinato de Juan Domingo Perón», del siguiente libro: Guía triste de París (1999).


La comunicación con otras obras suyas es una constante en Bryce Echenique: los protagonistas de «¡Al agua patos!» y «Desorden en la casita», del segundo y tercer libro de cuentos, respectivamente, son muy parecidos al personaje principal de Un mundo para Julius, pues volvemos al niño que pierde a su hermana por una enfermedad y que es amigo de la servidumbre. «Lola Beltrán in concert», de Guía triste de París, tiene mucho en común en cuanto a argumento con «Sinatra y violeta para tus pies».
Bryce Echenique explica que seis relatos de este cuarto volumen de cuentos tienen su origen en seis crónicas publicadas. ¿Es signo de agotamiento? Sin embargo, ahí tenemos el estupendo «Retrato de escritor con gato negro», también con final inesperado.


Una década después, Bryce Echenique publicó La esposa del Rey de las Curvas (2009), de los que podrían rescatarse el cuento que da nombre al libro y «La chica Pazos». El argumento del primero de ellos se basa en una experiencia personal que ha sido recordada en varias entrevistas. Se centra en un niño solitario algo mitómano cuyas mentiras están a punto de ser descubiertas por sus compañeros del colegio, pero sucede algo inesperado. «La chica Pazos», por su parte, vuelve a referirse a un personaje enamorado de una joven guapa, pero inalcanzable.