24 de noviembre de 2016

Cuentos completos de Alfredo Bryce Echenique

Alfredo Bryce Echenique.

Dos años antes de alcanzar el reconocimiento unánime por su primera novela, Un mundo para Julius (1970), Alfredo Bryce Echenique publicó el libro de cuentos Huerto cerrado (1968), título sugerido por su amigo y colega Julio Ramón Ribeyro, volumen que obtuvo una mención especial en el concurso Casa de las Américas, de La Habana.


De esta colección sobresale «Con Jimmy en Paracas», que evidencia un estilo propio, un humor y una narración coloquial particulares. El autor ha declarado en repetidas veces que esa libertad para escribir frases largas, párrafos en aparente desorden, se lo debe al argentino Julio Cortázar.
Otro estupendo texto es «Yo soy el rey», que transcurre en un prostíbulo de la avenida Colonial, con bolero «chuchumequero» de fondo. Es necesario precisar que, salvo «Dos indios», todos los relatos de este primer libro se ambientan en Lima. En ciertas ocasiones, los personajes escapan a Chosica y Chaclacayo, distritos de la capital peruana a los que van en busca de sol.
El conjunto permite mostrarnos a Manolo, protagonista de estos cuentos, quien estudia en un internado inglés de Chosica, asombrarse al descubrir que un compañero del colegio es homosexual. En otros relatos declara su amor por primera vez a una chica, visita un burdel, desflora —ya universitario— a una ingenua y bella adolescente, conoce a la nueva pareja de su madre, vive en Roma en busca de hermosas actrices italianas, decide volver al Perú por compromiso social y, finalmente, vaga por las calles limeñas enloquecido. Es decir, se observa a este personaje en diversas etapas, desde su infancia hasta la adultez.


Los dos libros de cuentos siguientes Bryce Echenique los perdió en sus diversas mudanzas, por lo que tuvo que reescribirlos. La felicidad ja ja (1974), título que tomó de una canción del argentino Palito Ortega, es de lejos su mejor volumen de relatos. Entre las joyas que ofrece se encuentra «Eisenhower y la Tiqui-tiqui-tín», el monólogo desde un bar de mala muerte de un exestudiante de Derecho que prometía destacar como profesional y que era incapaz de realizar un embargo a un viejo compañero de colegio. Es un inadaptado tanto arriba como abajo, heredero de un nombre que le quedaba grande, hundido en el fracaso social, económico.
A diferencia del relato anterior, en «Baby Schiaffino» hallamos un personaje triunfador en el campo profesional, aunque es un perdedor en el terreno amoroso. Es la historia de Taquito Carrillo, eterno pretendiente de la chica que da título al cuento, una hermosa rubia de ojos verdes. Se cuenta que este joven abrazó a los enamorados de la muchacha por quien se desvivía, conversó con ellos y los vio partir cada noche con el fruto deseado.
De muy diversos temas, el libro exhibe algunos rasgos personales del autor: descendiente de un presidente de la República, pobre profesor de castellano en París (véase «Florence y Nós três»), amante de la buena bebida y de la tauromaquia. Otro cuento notable es «Muerte de Sevilla en Madrid». La felicidad ja ja le ayudó a Bryce Echenique a superar una fuerte depresión tras el enorme éxito de su primera novela. Es significativo que el título primigenio fue El humorista está triste.


En su siguiente libro, Magdalena peruana y otros cuentos (1986), se acentúa el interés por ambientar relatos en el extranjero. Nueva York y México son algunos escenarios, pero el predilecto es París. Esto es fruto de desarrollar en Europa las tres novelas anteriores a la publicación de este volumen. Un relato parisino es «El breve retorno de Florence este otoño», continuación de «Florence y Nós três», del volumen anterior. También «Una carta a Martín Romaña», que intenta aclarar algunos aspectos de un personaje de La vida exagerada de Martín Romaña (1981).
Un relato que destaca es «Anorexia y tijerita», que confirma la fijación del autor por finales inesperados, como sucede en los cuentos «Eisenhower y la Tiqui-tiqui-tín» y «Antes de la cita con los Linares», ambos de La felicidad ja ja. La mitomanía reaparece en otro texto valioso, «El Papa Guido Sin Número», tema explorado en «El descubrimiento de América», de Huerto cerrado, y en «Baby Schiaffino».
El relato más valioso del tercer libro es «A veces te quiero mucho siempre», cuyo protagonista —como varios personajes bryceanos— tiene una pareja jovencísima y vive de recuerdos. Aquí se ofrece una historia que sería contada con variantes en «El carísimo asesinato de Juan Domingo Perón», del siguiente libro: Guía triste de París (1999).


La comunicación con otras obras suyas es una constante en Bryce Echenique: los protagonistas de «¡Al agua patos!» y «Desorden en la casita», del segundo y tercer libro de cuentos, respectivamente, son muy parecidos al personaje principal de Un mundo para Julius, pues volvemos al niño que pierde a su hermana por una enfermedad y que es amigo de la servidumbre. «Lola Beltrán in concert», de Guía triste de París, tiene mucho en común en cuanto a argumento con «Sinatra y violeta para tus pies».
Bryce Echenique explica que seis relatos de este cuarto volumen de cuentos tienen su origen en seis crónicas publicadas. ¿Es signo de agotamiento? Sin embargo, ahí tenemos el estupendo «Retrato de escritor con gato negro», también con final inesperado.


Una década después, Bryce Echenique publicó La esposa del Rey de las Curvas (2009), de los que podrían rescatarse el cuento que da nombre al libro y «La chica Pazos». El argumento del primero se basa en una experiencia personal que ha sido recordada en varias entrevistas. Se centra en un niño solitario algo mitómano cuyas mentiras están a punto de ser descubiertas por sus compañeros del colegio, pero sucede algo inesperado. «La chica Pazos», por su parte, vuelve a referirse a un personaje enamorado de una joven guapa, pero inalcanzable.

28 de agosto de 2016

Cuatro obras maestras de la serie de televisión estadounidense

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Una familia de la mafia
Los Soprano (The Sopranos, 1999-2007)


¿Qué elementos debe tener una serie de televisión para ser una obra de arte? Un buen guion es indispensable. Se requiere, asimismo, de magníficos actores, estupendos diálogos y una cámara bien puesta, entre decenas de aspectos técnicos. A diferencia de la pintura o de la escultura, los productos del cine o de la televisión dependen de mucha gente. En este sentido, Los Soprano (The Sopranos), serie televisiva de seis temporadas creada por David Chase, es una feliz coincidencia de profesionales brillantes.
Tras unos ataques de pánico, el violento Tony Soprano (James Gandolfini) asiste a sesiones de terapia con una psiquiatra, la doctora Jennifer Melfi (Lorraine Bracco), a quien le confiesa sus problemas personales. Le cuenta, entre otras cosas, que lleva una conflictiva relación con su madre, Livia Soprano (Nancy Marchand), manipuladora y de carácter dominante.
También le refiere la relación que lleva con su esposa, Carmela Soprano (Edie Falco), y sus hijos: la sobresaliente Meadow (Jamie-Lynn Sigler), quien se prepara para ingresar a la universidad, y el problemático Anthony (Robert Iler), de bajos rendimientos en la escuela. Asimismo le habla de algunos aspectos de su modo de ganarse la vida.

Carmela, Tony, Anthony y Meadow Soprano.

De origen italiano, Tony Soprano es un mafioso natural de Nueva Jersey que vive de la extorsión, del tráfico ilegal y de los sobornos. Tras la muerte de su jefe, víctima de cáncer, debe enfrentar diversos roces con su sucesor, Corrado ‘Junior’ Soprano (Dominic Chianese), tío suyo. Por fortuna, para sacar sus negocios adelante, cuenta con el apoyo de su vehemente sobrino político Christopher Moltisanti (Michael Imperioli).
Al imponente Tony, de 1,85 metros, amante de las pastas y de los puros, se le ve con frecuencia en su enorme mansión en bividí, bata o shorts. Se levanta casi todos los días al borde del mediodía, tras pasar toda la noche fuera del hogar, a veces en uno de sus negocios, como el club de striptease Bada Bing! Es un personaje complejo que puede ser tierno o duro.

Christopher Moltisanti.

Pese a que sus manos puedan estar manchadas de sangre, puede ser un padre y esposo amoroso, aunque tenga numerosas amantes y sea violento con ellas. Incluso puede verse muy afectado por el dolor de una traición de alguien cercano. Por otro lado, saca las garras. Cuando Carmela le señala que todos quienes trabajan con él le temen, el mafioso le responde: «A mí qué mierda me importa que me tengan miedo. Dirijo un puto negocio, no un concurso de popularidad». En cierto momento, se pregunta: «¿Qué clase de persona soy si hasta su madre desea su muerte?».
El episodio «College», quinto de la primera temporada, es de los más significativos. Cuenta el viaje de Tony y su hija a Maine, nordeste del país, para conocer las posibles universidades en las que podría estudiar ella. En el camino, el mafioso encuentra de modo casual a un exsocio que lo traicionó, a un tipo que trabajó con él, pero se volvió informante del FBI. El capítulo muestra cierta constante de la serie: el jefe lidiando con un asunto familiar, privado, y, en paralelo, resolviendo un tema laboral o de venganza.

Corrado ‘Junior’ Soprano.

«Pine Barrens», el undécimo episodio de la tercera temporada, es otro de los mejores. Christopher y el gánster Paulie Gualtieri (Tony Sirico) van a enterrar a una de sus víctimas en un bosque nevado del sur de la ciudad. Con hambre, perdidos, a punto de ser congelados y desesperados, deben terminar una misión que se complica. Tony describe por celular al enemigo, pero Paulie entiende mal. «No creerás esto —le dice a Christopher luego de escuchar al jefe—. El tipo mató a 16 checoslovacos. Fue decorador de interiores». Un típico chiste de teléfono malogrado.
Las múltiples referencias a El Padrino (The Godfather, 1972-1980), trilogía sobre mafiosos de origen italiano, evidencian el peso que tienen estas películas de Francis Ford Coppola. Lo mismo sucede con Buenos muchachos (Goodfellas, 1990), de Martin Scorsese. Baste decir que 27 actores de este último film coincidieron en la serie. Por citar dos: Lorraine Bracco y Michael Imperioli, respectivamente, la esposa del gánster interpretado por Ray Liotta y el muchacho que recibe un balazo en un pie del maleante encarnado por Joe Pesci. En resumen, Los Soprano es una obra maestra que brilla en muchos terrenos.

David Chase.



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Devorar el mundo
The Wire (2002-2008)


La serie de televisión The Wire expresa tremendas ganas de devorar el mundo en una sola obra. Así, explora diversos estratos y ambientes de Baltimore, puerto del nordeste de Estados Unidos.
Con el deseo de ofrecer un retrato realista, observamos los movimientos de una amplia galería de personajes: desde el microcomercializador de drogas hasta el político más encumbrado, un senador del estado de Maryland. En este espectro tenemos además a jueces, fiscales, prostitutas, periodistas, profesores, policías.
Hay rumores de que existe una organización criminal ligada al narcotráfico liderada por Avon Barksdale (Wood Harris). En esas circunstancias, la Policía se pone a investigar sin tener siquiera una foto del cabecilla, un sujeto que jamás ha sido arrestado y acerca de quien no hay casi información.

Bunk Moreland y Jimmy McNulty.

«Este caso está conectado con todo», le comenta el teniente Cedric Daniels (Lance Reddick) a su esposa en cierto momento. Es verdad, la organización de Barksdale nos lleva a rumbos insospechados. El presumido, borrachín y mujeriego detective Jimmy McNulty (Dominic West) elogia en cierto momento al cabecilla: «Me enorgullece perseguir a este tipo».
El teniente Daniels, asignado al caso, se queja al inicio de la calidad de su equipo policial sin saber las sorpresas que le daría este. Sin embargo, hay limitaciones, por lo que la Policía busca métodos más modernos, pero legales, para dar el golpe al enemigo. De ahí la clonación de buscapersonas o la interceptación de teléfonos públicos con autorización de la fiscalía. Tenemos aquí el origen del nombre de la serie (‘wire’, es decir, ‘cable’ en inglés).

Avon Barksdale.

La investigación parte desde los pequeños vendedores de drogas de las viviendas pobres, la zona inferior de la pirámide. En estos territorios, como en toda Baltimore, predominan los afroestadounidenses. Un oficial señala en un pasaje: «Si uno sigue la pista de la droga, desemboca en adictos y traficantes. Pero si uno sigue la pista del dinero, no se sabe dónde puede terminar». Esta serie nos lleva a reflexionar acerca de las instituciones del Estado, susceptibles de ser sometidas por el dinero del narcotráfico. Así, encontramos, policías y políticos deshonestos. Una cruda verdad.
Si tendríamos que rescatar tres momentos de la primera temporada, podríamos contar con la explicación de D’Angelo Barksdale (Larry Gilliard, Jr.) acerca de cómo jugar al ajedrez, al que compara con el desempeño en la vida (episodio 3). También la escena graciosa en la que McNulty y su acompañante Bunk Moreland (Wendell Pierce) visitan la escena de un crimen, reconstruyen un asesinato y pronuncian una lisura decenas de veces: fuck (episodio 4). Por último, la conmovedora pregunta de D’Angelo a Stringer Bell (Idris Elba) dónde demonios está Wallace, adolescente que traicionó a sus superiores (episodio 5).

Stringer Bell.

Si usted quiere saber cómo funciona la estructura del narcotráfico, las fachadas, los vínculos con los de arriba, aquí tiene un magnífico retrato.
La segunda temporada se traslada de escenario: se centra en la vida de los estibadores del puerto. En paralelo, continúa con la historia de la organización de Barksdale y de algunos policías, entre ellos McNulty, destacado en una lancha en la Unidad Marina. En la tercera temporada, en cambio, sobresale otro capo del narcotráfico, Marlo Stanfield (Jamie Hector), y observamos el empeño del demócrata Tommy Carcetti (Aidan Gillen) de llegar a la alcaldía de la ciudad. Las dificultades que enfrentan los escolares para salir de un ambiente hostil y los modos de informar de los reporteros del diario The Baltimore Sun se incorporan en el tratamiento de la cuarta y quinta temporada, respectivamente.
David Simon, el creador de la serie y periodista del diario The Baltimore Sun durante veinte años, confiesa haberse inspirado en un delincuente que —como Omar Little (Michael K. Williams)— robaba a los narcotraficantes. Es más, nombró a este consultor del programa mientras cumplía condena. Como otro modo de ser fiel a lo que cuenta, la producción tuvo en el reparto a una joven que estuvo en prisión por asesinato: Felicia Pearson, una despiadada criminal en la serie.
The Wire es una joya de la televisión que justifica ampliamente todos los elogios recibidos. Una obra que exhibe las desigualdades sociales de un país que se jacta de ser el abanderado de la libertad.

David Simon.



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Viaje al mal
Breaking Bad (2008-2013)


Uno de los aspectos que hace de Breaking Bad (‘volviéndose malo’ sería la traducción literal al castellano) una serie memorable es su guion, con situaciones límite y diálogos ingeniosos. La transformación progresiva de un modesto profesor de Química a un asesino productor de drogas es brillante.
¿A qué género pertenece esta serie? Es drama, pues cuenta la vida durante un poco más de dos años de un tipo enfermo de cáncer que piensa en el bienestar económico de su familia. Es thriller psicológico, por la angustia de saber cómo los personajes se libran de sus problemas. Es western contemporáneo, por las emboscadas y los tiroteos que se desatan en un caluroso desierto, en el de Nuevo México en este caso. Es humor negro, pues a veces no se sabe para quién se trabaja.
El protagónico recae en el profesor Walter White, interpretado de modo excepcional por Bryan Cranston, cuyo desempeño fue elogiado por Anthony Hopkins nada menos («la mejor actuación que he visto en mi vida», sentenció). Lo acompañan en el desarrollo de la historia Jesse Pinkman (Paul Aaron), drogadicto productor de metanfetamina azul y quien hace desternillar de risa cada vez que exclama ‘bitch’ (‘perra’), y el policía antinarcóticos Hank Schrader (Dean Norris), obsesionado por llegar a la verdad y por capturar al perverso Heisenberg. Además tiene gran importancia Skyler (Anna Gunn), la esposa del personaje principal.

Jesse Pinkman y Walter White.

«No estoy en peligro, Skyler, yo soy el peligro. Si llaman a la puerta de un hombre y le disparan, ¿tú crees que ese hombre seré yo? ¡No! Yo soy el que llama», le explica el profesor Walter White a su esposa, atemorizada por lo que pueda pasarle a su familia (sexto episodio de la cuarta temporada). Otro momento mágico es cuando Heisenberg, después de describir lo que hizo, le pide al jefe de los distribuidores de metanfetamina que diga su nombre (sétimo capítulo de la quinta temporada).
Todo está minuciosamente trabajado en esta serie creada por Vince Gilligan: desde la presentación de los créditos iniciales, los que toman letras de algunos símbolos de los elementos químicos de la tabla periódica, hasta el color de la ropa, que corresponde con el momento de la historia. El inescrupuloso abogado Saul Goodman (Bob Odenkirk), cuya publicidad es «Better Call Saul», luce camisa verde, por ejemplo, al recibir cinco millones de dólares de Jesse en el capítulo «Dinero sangriento» (noveno episodio de la quinta temporada).

Gustavo ‘Gus’ Fring.

La intriga se distribuye en buenas dosis, con preferencia al final de cada episodio. Así, las sospechas del espectador pueden venirse abajo al descubrir lo que realmente sucedió. Es el caso del oso de peluche rosado, que aparece al inicio de la segunda temporada. ¿Cómo llegó a la piscina de la casa de los White?
Cada elemento encaja muy bien, salvo que Gustavo ‘Gus’ Fring (Giancarlo Esposito), dueño de la cadena de comida rápida Los Pollos Hermanos y productor de metanfetamina, no parece chileno por su acento, por el color de su piel y por provenir de un país con poca vinculación con el narcotráfico. Aunque se podría pecar de estereotipo, quizá hubiese sido más creíble si fuera peruano, boliviano o colombiano.

Skyler White.

El esmero que pone en el laboratorio el profesor White para crear un producto de calidad se traslada a la realización de la serie. Las cinco temporadas son un viaje extraordinario, intenso y vertiginoso al mal.

Vince Gilligan.


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El rey ha muerto, viva el rey
Juego de tronos (Game of Thrones2011- )


Basada en la serie de novelas Canción de hielo y fuego (A Song of Ice and Fire, 1996-2011), del estadounidense George R. R. Martin, la serie televisiva Juego de tronos (Game of Thrones) cosecha una multitud de espectadores por sus historias bien tejidas, las actuaciones soberbias, sus escenarios espectaculares.
George R. R. Martin.

Las intrigas políticas gobiernan la trama de esta compleja fantasía medieval. Ya el título lo dice: hay una sucesión de guerras civiles por conseguir el poder. En las múltiples historias, transcurren cambios repentinos, muertes súbitas, escenas de violencia (dos pasajes tienen mutilaciones chocantes: un personaje pierde una mano y otro, el pene) y sexo (incesto, orgías, entrega de su virginidad por recuperar sus tierras). 
Otro asunto de interés es observar por ahí a una sacerdotisa con facultades visionarias, dragones, mamuts, gigantes y hombres de piedra, además de unos humanoides altos y demacrados llamados ‘caminantes blancos’. Asimismo edificaciones fastuosas, como castillos, palacios, un coliseo de lidia, una enorme estatua que emula al erigido en Rodas, una pirámide. El diseño de los trajes son a la vez peculiar.
El rey de los caminantes blancos.

Robert Baratheon gobierna Poniente, los Siete Reinos, cuando invita a su amigo Ned Stark para que sea su consejero principal, pero poco después el monarca fallece asesinado. Así, el cruel Joffrey asume el cargo. A Stark le costará literalmente la cabeza descubrir la verdadera paternidad del nuevo rey, además a sus familiares les aguardará la humillación y la crueldad.
Daenerys Targaryen, la bella hija de Aerys II, asesinado por Jaime Lannister, se prepara para recuperar para su familia el trono de hierro desde las cenizas. Avanza lentamente desde Essos. No es el único personaje que reclama el cetro, pues Stannis Baratheon, hermano del fallecido Robert, cree también que le corresponde el reino.
Daenerys Targaryen.

En esa trama enmarañada destacan cinco personajes: la mencionada Daenerys Targaryen (Emilia Clarke) y Jon Nieve (Kit Harington), quien resguarda un muro helado de más de 200 metros de altitud en el norte de los Siete Reinos. A ellos hay que sumar a los tres hermanos Lannister: Cersei (Lena Headey), Jaime (Nikolaj Coster-Waldau) y, sobre todo, el astuto enano putañero Tyrion (Peter Dinklage, quien ofrece la mejor interpretación). Desde que este trío llega de Roca Casterly a Desembarco del Rey, la capital de los Siete Reinos, mueve sus hilos para conspirar, acusar, asesinar, adquirir más poder o simplemente sobrevivir. Los duelos verbales que protagonizan estos Lannister son antológicos. En un pasaje, Tyrion dice: «Ah, ¿a él también lo maté? He sido un hombre muy ocupado...».
Tyrion Lannister.

Si es necesario destacar algunos momentos memorables, hay que señalar la decapitación de Ned Stark (primera temporada, episodio 9); la batalla del Aguasnegras (segunda temporada, episodio 9); los crímenes durante la «boda roja», calificado por muchos como el episodio más impactante de la historia televisiva reciente (tercera temporada, episodio 9); el juicio a Tyrion Lannister, cuya suerte se decide en una pelea extraordinaria (cuarta temporada, episodio 8); el enfrentamiento en Casa Austera (quinta temporada, episodio 8); la batalla de los «bastardos» (sexta temporada, episodio 9).
Cersei Lannister.

Un antecedente histórico evidente de lo que sucede en Juego de tronos es la Guerra de las Dos Rosas (1455-1485), ocurrida en Inglaterra y que enfrentó a la Casa de Lancaster (nombre que remite a los Lannister) contra la Casa de York. A ello hay que anotar el influjo de El Señor de los Anillos (The Lord of the Rings, 1954-1955), novela de fantasía épica del británico J. R. R. Tolkien. Ya lo dice Tyrion en cierto momento: «Una mente necesita de los libros igual que una espada de una piedra de afilar». 
En resumen, George R. R. Martin ha creado un universo extraordinariamente coherente. Los productores de la serie, que hasta el momento lleva seis de ocho temporadas, han estado a la altura de las circunstancias.

23 de agosto de 2016

Cuarta edición: «Mario Vargas Llosa. Entrevistas escogidas»


Mario Vargas Llosa. Entrevistas escogidas 
Selección, prólogo y notas de Jorge Coaguila 
Cuarta edición, corregida y aumentada: 2016 
Número de páginas: 464 
Encuadernación: tapa blanda 
Formato: 15 × 21,5 centímetros 
Peso: 620 gramos  
Lugar y sello: Lima, Revuelta Editores 
ISBN: ---
Precio: 59 soles 

Cada vez que volvía a Lima solía frecuentar los cines de barrio para ver melodramas mexicanos, en cambio le desagradan los largometrajes del británico Alfred Hitchcock. A inicios de la década de 1960, colaboró para el Frente de Liberación Nacional de Argelia y años después luchó contra todo tipo de nacionalismo. Rechaza el libro que su primera esposa escribió acerca de su matrimonio, pero le encanta hurgar en la vida privada de escritores que admira como Gustave Flaubert o Victor Hugo. Estas son las confesiones menos importantes de Mario Vargas Llosa que el lector encontrará en estas Entrevistas escogidas, volumen que reúne 35 conversaciones realizadas por diversos periodistas, de 1964 a 2015. 

Un libro de gran interés para conocer mejor a uno de los escritores imprescindibles de la lengua castellana. Esta cuarta edición del libro, corregida y aumentada, celebra los 80 años del nacimiento del célebre narrador. Acerca de Jorge Coaguila, el compilador de este volumen, el propio Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura 2010, ha señalado: «Conoce mi obra al dedillo». 


Comentarios acerca del libro: 

«De un centenar y medio de entrevistas a Vargas Llosa, publicadas en diarios y revistas peruanos, Jorge Coaguila ha escogido un racimo privilegiado para seguir la trayectoria literaria, ideológica y política de nuestro novelista más universal. Un retrato completo, apasionante, que se lee de un tirón y se guarda a la mano, para la relectura constante». 
Ricardo González Vigil, El Comercio 

«La lectura de las entrevistas se convierte en un placer por el carácter dinámico que Coaguila ha sabido dar a esta selección». 
Osmar Gonzales, El Peruano 

«Entrevistas escogidas contiene diálogos memorables que quedarán impresos en el imaginario vargasllosiano». 
Giancarlo Stagnaro, El Peruano 

«Un atractivo material para estudiosos e investigadores de la obra y trayectoria de Mario Vargas Llosa». 
Ismael Pinto, Expreso 

«El valor de esta selección está en rescatar textos de revistas, suplementos culturales y diarios (algunos desaparecidos) que de otro modo hubieran quedado en el olvido». 
Jorge Paredes Laos, El Comercio 

«Un libro que nos revela espacios interesantísimos en la vida del escritor y además de gran interés para conocer mejor a un peruano universal y uno de los escritores imprescindibles de la lengua castellana». 
José Luis Vargas G., La Industria 

«Coaguila se ha especializado en discurrir los velos detrás de los cuales se engrana la materia prima de la literatura más diversa». 
Francisco Bardales R., Pro y Contra 

«El que lee los reportajes se sumerge en las opiniones de Mario Vargas Llosa a lo largo de cuarenta años. Un libro interesante». 
Percy Vílchez Vela, Pro y Contra 

«Un libro maravilloso, estupendo».
Guillermo Giacosa, Mapamundi 

«Ineludible para investigadores y estudiantes». 
Víctor Coral, El Comercio 

«Estamos ante un libro de enorme interés que nos permite revisar con detenimiento las muchas facetas de Vargas Llosa como intelectual y escritor de su tiempo; vale decir, la vida de un gran creador cuya aguda palabra lo convirtió en el 2010 en un protagonista de la literatura universal». 
César Ferreira, Letras 

«Mario Vargas Llosa. Entrevistas escogidas, libro en el que el periodista y crítico Jorge Coaguila reúne las más importantes entrevistas concedidas por nuestro Nobel de 1964 a 2015. Interesante». 
Javier Ágreda, La República 

«El periodista Jorge Coaguila ha tenido el acierto de compilar y seleccionar las mejores entrevistas que a lo largo de su vida ha dado Mario Vargas Llosa. Más aun, las ha publicado acompañadas de un conjunto de notas y apuntes que ayudan a comprender mejor el contexto en que cada una de ellas se realizó. Un ejercicio de documentación y pesquisa digno de encomio». 
Jorge Moreno Matos. El Reportero de la Historia 

«Este dossier de entrevistas a Vargas Llosa preserva del olvido de internet trabajos periodísticos memorables en torno a un gran personaje». 
José Vadillo Vila, El Peruano 

«En definitiva, el libro de Coaguila supone toda una ocasión para redescubrir de un modo directo la formación de uno de los autores fundamentales de la literatura actual». 
Manuel Prendes, Cuadernos Hispanoamericanos (España)

«Como hiciera también con Ribeyro, Jorge Coaguila se ha sumergido en cientos de revistas y diarios del mundo para escoger 35 charlas en las que se puede apreciar —cuestionar, admirar según cada quien— la evolución del pensamiento de este gigante literario [Vargas Llosa]». 
Dante Trujillo, El Comercio

«La publicación cumple un objetivo difícil en tiempos en los que accedemos a la información con un inofensivo movimiento de dedos: redescubrir con una mirada más lozana a Vargas Llosa». 
Gabriel Ruiz Ortega, La Fortaleza de la Soledad

«El lector asiste a sendas conversaciones de Mario Vargas Llosa y sus entrevistadores, bastante variadas en el contenido; desarrolladas y transcritas en un estilo espontáneo, de modo que el discurso coloquial fluye con naturalidad. Libro imprescindible». 
Hernán Núñez Tapia, Ínsula Barataria 

«Mediante entrevistas seleccionadas por Jorge Coaguila, vamos desnudando con sus propias palabras al escritor peruano». 

Edwin Cavello Limas, Lima Gris 

24 de julio de 2016

Cuarta edición: «Julio Ramón Ribeyro. Las respuestas del mudo»


Julio Ramón Ribeyro. Las respuestas del mudo 
Selección, prólogo y notas de Jorge Coaguila 
Cuarta edición, corregida y aumentada: 2015 
Número de páginas: 448 
Encuadernación: tapa blanda 
Formato: 15 × 21,5 centímetros 
Peso: 700 gramos  
Lugar y sello: Lima, Revuelta Editores 
ISBN: 9786124502217
Precio: 59 soles 

Este libro es singular. Reúne 31 de las mejores entrevistas a Julio Ramón Ribeyro, uno de los clásicos de la literatura peruana. Publicadas en diferentes medios, de 1960 a 2003, el presente volumen nos permite conocer las confesiones de este gran narrador sobre los secretos de su oficio, algunos pasajes de su vida familiar y diversas reflexiones que lo muestran como agudo observador del mundo. 

Por timidez o por rechazo a la figuración, Ribeyro concedía contadas entrevistas. Por eso, el ofrecer cada una de ellas era una especial celebración. De seguro, el conjunto de estas conversaciones complacerá a sus numerosos seguidores, pues encontrarán en cada página la eterna voz del mudo más famoso de nuestras letras. 

Esta cuarta edición del libro, además de nutrirse con otra entrevista, entrega un estupendo archivo fotográfico de 37 imágenes. 


Comentarios acerca del libro: 

«Julio Ramón Ribeyro fue un escritor que prefería, como él mismo ha anotado en sus cartas y diarios, la discreción y el silencio. Sin embargo, ahora que ya no está entre nosotros, su obra se ha convertido en un tema de relectura y discusión. La publicación de Coaguila sin duda animará la discusión sobre la obra de Julio Ramón».
Pedro Escribano, La República 

«Las entrevistas de este libro —hechas en un periodo de 34 años— contienen valores literarios e históricos que contribuyen a un conocimiento mayor de Ribeyro».
Jorge Paredes Laos, El Comercio 

«Jorge Coaguila, seguramente el más erudito ribeyrólogo del medio, ha rastreado en bibliotecas y hemerotecas las entrevistas que dio Julio Ramón Ribeyro, reacio como pocos a otorgarlas, seleccionando las más interesantes, las que ha prologado y anotado».
Federico de Cárdenas, La República 

«Un banquete le espera al lector de Las respuestas del mudo, libro que contiene lo que mucha gente ha esperado con ansiedad: una selección de entrevistas periodísticas hechas al narrador Julio Ramón Ribeyro desde 1960 hasta 1994, el año de su muerte en Lima».
Luis Freire Sarria, El Sol 

«Estas declaraciones nos acercan a un Ribeyro más humano, contradictorio, polémico».
Rocío Silva-Santisteban, El Comercio 

«En pocos autores nacionales, dados en su mayoría a la autocompasión o a la histérica revancha, se puede percibir la madura y lúcida actitud que asume Ribeyro en la mayoría de estas entrevistas».
Carlos Batalla, El Peruano

«Un invalorable testimonio de la evolución de la vida y obra del escritor. Un libro imprescindible para los admiradores del gran Julio Ramón Ribeyro»
.
Javier Ágreda, El Montonero

«Estas entrevistas precisan o modulan de otra forma cuestiones relativas a la propia vida de Ribeyro así como asuntos que aborda en ensayos o en sus cuentos. La lectura conjunta es enriquecedora»
.
Patricio Tapia, El Mercurio (Chile)

«Cercano al que leemos en sus ensayos, aforismos y diarios, el Ribeyro al que accedemos en este libro refrenda el aserto de Jorge Coaguila, que lo define como ‘el mudo más locuaz de las letras peruanas’»
.
Vicente Undurraga, The Clinic (Chile)

«Este libro 
cuyo título parafrasea La palabra del mudo, sus cuentos completos es una antología de entrevistas de varios autores a Ribeyro. Aunque más de una vez se declaró cansado de que le preguntaran las mismas cosas de siempre, en estas páginas se muestra abierto a hablar con generosidad, tomándose su tiempo».
Leonardo SanhuezaLas Últimas Noticias (Chile)

«
Las respuestas del mudo, una recopilación de las pocas entrevistas que Ribeyro dio a la prensa».
Loreto SolerClarín (Chile)